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United States Department of Agriculture

Agricultural Research Service

Una pradera es un "hogar" para las investigaciones sobre el forraje / junio 2005 / La revista de Investigación Agrícola

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Bob Gillen y Phillip Sims examinan especies de plantas en un área encerrada para su  investigación. Enlace a la información en inglés sobre la foto
Tierras vírgenes desde 1940, los lotes encerrados de 3 a 6 acres han sido establecidos a través de los 4.300 acres del Pasto Experimental de la Pradera Sureña (SPER) para ayudar a determinar la salud total del ecosistema. Los científicos de la pradera Bob Gillen (izquierda) y Phil Sims examinan las especies de plantas en uno de los "exclosures" para determinar cómo el apacentamiento afecta la diversidad de plantas.

Una pradera es un "hogar" para las investigaciones sobre el forraje

Cubierto por un cielo grande y abierto, las praderas inmensas del noroeste de Oklahoma producen visualmente un paisaje muy impresionante—uno que conmueve a la gente a parar y tratar de asimilar las imágenes. Pero es dentro de los detalles pequeños de este espacio extenso que se encuentra el pulso de las praderas sureñas de EE.UU., una región importante que ayuda a alimentar millones de personas mundialmente.

Los suelos, plantas e insectos de las praderas sureñas sirven como una ventaja al pasado, presente y futuro de la región; su viabilidad económica; y la condición de su gente y vida silvestre.

Los científicos en la Estación de Investigaciones de las Praderas Sureñas (SPRRS por sus siglas en inglés) mantenida por el Servicio de Investigación Agrícola (ARS) en Woodward, Oklahoma, están usando estos detalles para moldear un plan integral para conectar—y mejorar—la agricultura, ecología y cultura de la región. Y en este proyecto, dice Phillip Sims, el líder de investigaciones de la estación, los científicos tienen una ventaja importante en el Pasto Experimental de la Pradera Sureña (SPER por sus siglas en inglés).

Esta pradera experimental, una de ocho mantenidas por ARS, está ubicada cerca de la comunidad histórica y rústica de Fort Supply, aproximadamente 17 millas al noroeste de Woodward. SPER se extiende por más de 4.300 acres.

"Es un laboratorio al aire libre que es espectacular y único, grande en su alcance, amplitud e historia", dice el científico de la pradera Robert Gillen.

Dotado de suelos arenosos del cercano Rió Canadiense Norte, SPER es un "hogar" para plantas nativas—primariamente 'sand sage' (Artemisia filifolia), y pastos tales como 'sand bluestem' (Andropogon hallii), 'little bluestem' (Schizachyrium scoparium), 'sand dropseed' (Sporobolus cryptandrus), y 'blue grama' (Bouteloua gracilis). Aproximadamente 3.700 de los acres en SPER están dedicados a los estudios de la pradera, mientras que 600 acres están usados para examinar forrajes nuevamente desarrollados para el pasto y las granjas. Gillen dice que la pradera es el hogar para aproximadamente 120 parejas de vacas y terneras y más de 400 novillos castrados de un año.

"Un objetivo principal en Woodward es desarrollar sistemas integrados del forraje que proveen los alimentos nutritivos por todo el año", dice Sims. "SPER tiene un papel importante en ayudarnos a lograr esta meta".

"El tamaño y diversidad del SPER permiten pruebas a gran escala, en tiempo real, de las estrategias de manejo y el germen plasma de forraje que son desarrollados por científicos aquí y otros lugares", según Gillen. Él dice que SPER hizo posible las pruebas por el agrónomo Timothy Springer de dos nuevos cultivos de forraje: el 'Chet sand bluestem', lanzado en 2004, y el 'Verl eastern gamagrass', el cual será lanzado este año.

Las cosechas de forraje, pasto y pradera son importantes para alimentar los rumiantes vinculados a los sectores de leche y de carne. La inmensa mayoría de los 100 millones de vacas y seis millones de ovejas en los Estados Unidos dependen de los pastos alguna vez durante el ciclo de producción.

Dan Persons conduce una manada de vacas y terneros entre pastos. Enlace a la información en inglés sobre la foto
El técnico Dan Persons conduce una manada de vacas y terneros entre los pastos del Pasto Experimental de la Pradera Sureña cerca de Fort Supply, Oklahoma.

Una ventaja desde hace 65 años

Desde que llego a ser una parte de SPRRS en 1940, SPER ha ayudado al laboratorio de Woodward a continuar su tradición de equilibrar el uso de las tierras de campo y las necesidades de la gente.

En 1913, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA por sus siglas en inglés) estableció la Estación de Investigaciones de la Zona de Praderas Sureñas (su último nombre fue dad en 1978). USDA comenzó la estación en respuesta a un aumento regional en tierra arada, con la conversión de los pastos nativos a tierra para cosechas. La producción de cosechas aumentó hasta que las praderas fueron devastadas en la época de la Región de Sequía de los años treintas.

Después, los agricultores de las praderas se enfocaron otra vez en los forrajes, y USDA compró la tierra para la pradera experimental y la puso bajo de la responsabilidad de la estación de Woodward. "Desde este tiempo", dice Sims, "el centro de interés aquí ha sido de desarrollar y proveer guías para el manejo de la tierra y el pasto en la región, basado en investigaciones científicas".

Los proyectos actuales de SPER tienen el potencial de afectar las praderas sureñas—y el mundo—de ahora en adelante, y aun afuera de la agricultura.

Uno de estos proyectos es determinar la cantidad correcta de pastar por el ganado y la vida silvestre para promover la rotación de minerales en el suelo. Sims dice que los investigadores están prestando atención especial al equilibrio entre el carbono y otros minerales en el suelo.

"Investigamos métodos que los cultivadores pueden usar para retener el carbono en el suelo y, quizás, ganar dinero por hacerlo. Evaluamos sistemas que complementan ambos el ganado y el forraje. También, mejoramos las técnicas para restaurar la tierra de cosechas y el pasto, y estudiamos la importancia de la diversidad de plantas para el manejo sostenible de pastos restaurados", dice Sims.

En un establo, Bob Gillen y Dan Persons anotan el peso de una vaca. Enlace a la información en inglés sobre la foto
El científico de la pradera Bob Gillen (izquierda) y el técnico Dan Persons determinan los aumentos de peso en el ganado según varias situaciones de apacentamiento.

Sin tocar desde 1941

Encima de las colinas onduladas de la pradera hay áreas encerradas que no parecen diferente de la tierra afuera, si no fuera por el césped más alto. "Esto es exactamente como queremos", dice Gillen. "Esta semejanza indica buen manejo y uso de la tierra."

Las áreas encerradas, de 3 a 6 acres en tamaño, se llaman 'exclosures' en inglés. Estas áreas son unas de las características más distintivas de SPER. "Estas áreas han sido intactas desde 1941", dice Gillen. "Las áreas nos ayudan a medir la salud del ecosistema. Las usamos para estudiar la manera en que el apacentamiento afecta la diversidad de plantas, la captura de energía, y el ciclo de minerales tales como carbono y nitrógeno".

Gillen dice que la clave a estos 'exclosures' no es lo que está dentro de ellos, sino cómo los comparan a las áreas afuera. "No deben haber diferencias grandes", él dice. "No queremos ver el pasto afuera con césped corto y tierra desnuda—estas son señales de mal manejo".

Con la ayuda de los 'exclosures', Sims y Bill Berg, un científico del suelo previamente con ARS que ahora está retirado, encontraron que el apacentamiento fue tan eficaz como 55 años de protección total en mantener carbono y nitrógeno en el suelo.

"El apacentamiento causó un cambio moderado en la mezcla de especies de plantas, pero la producción total de plantas fue igual dentro de y fuera de los 'exclosures'", dice Sims.

Dos machos urogallos chicos de la pradera. Enlace a la información en inglés sobre la foto
Los machos de los urogallos chicos de la pradera se descansan en la Estación de Investigaciones de la Zona de Praderas Sureñas. Científicos allá quieren ayudar a esta especie amenazada a vivir junto con un sistema de producción de ganado.

Observando el carbono

Las investigaciones de los niveles de carbono en el suelo podrían afectar un tema muy discutido entre los expertos en agricultura y el clima: el secuestro de carbono. Las plantas absorben el dióxido de carbono y lo usan para crecer. Cuando las plantas mueren, el carbono regresa al suelo y la atmósfera durante la descomposición de las plantas. ARS está trabajando para desarrollar una estimación nacional de la cantidad de carbono que está siendo almacenado en los suelos de las praderas y granjas estadounidenses—en lo que es, en efecto, un banco de carbono.

Se piensa que, con manejo mejorado, las granjas y praderas podrían almacenar suficiente carbono para reducir, en parte, el cambio climático, el cual muchas personas creen es causado por un aumento en los gases de invernadero. (Lea "Depositando Carbono en el Banco" [en inglés], en la revista 'Agricultural Research', febrero 2001, páginas 4-7).

Sims explica que este trabajo eventualmente podría conducir a un sistema en que los granjeros son remunerados por la cantidad de carbono que su tierra puede almacenar.

"En teoría, un ranchero con ganado manejaría la tierra a una cierta taza de animales en el pasto o intensidad de apacentar. El objetivo es mantener pastos tan saludables como posibles, mientras alimentando el ganado adecuadamente", dice Sims.

En otro proyecto, científicos de SPRRS tratan de manejar el apacentamiento así como el ecosistema de la pradera—incluyendo una especie en peligro de extinción—no es sólo protegido, sino medra.

Investigaciones en el manejo óptimo de artemisa para la producción del ganado y vida silvestre son nuevos proyectos dirigidos por Gillen. "Esto representa el último cambio en pensamiento aquí y está relacionada con la historia del laboratorio", él dice. "Investigamos no sólo la producción del ganado, sino también como podemos integrar la producción del ganado en el hábitat, mientras mejorándolo".

Jim Bradford y Phillip Sims ajustan una estación de tiempo equipada con instrumentos para medir el ciclo de carbono. Enlace a la información en inglés sobre la foto
El fisiólogo de plantas Jim Bradford (izquierda) y el científico de la pradera Phil Sims estudian la rotación de carbono bajo del manejo de apacentamiento sostenible.

Ayudando los urogallos chicos de la pradera

Gillen dice que estas investigaciones fueron provocadas por una disminución de los urogallos chicos de la pradera, Tympanuchus pallidicinctus, los cuales son pájaros que anidan en el pasto y están en peligro de extinción. La conversión de praderas nativas a las cosechas, la eliminación de arbustos con el uso de herbicidas, la fragmentación del paisaje, el apacentamiento excesivo, y las épocas de sequía han contribuido a la disminución de este habitante de la pradera.

"Artemisa es un factor clave en el hábitat de este pájaro", dice Gillen. "En el pasado, se puso énfasis en erradicar artemisa, porque el ganado no la come. Ahora queremos encontrar los niveles óptimos de artemisa que aumentaría los urogallos chicos mientras manteniendo la producción del ganado". Además, él dice que dos otros pedazos del puzzle son saltamontes, un alimento importante para los pájaros, y las flores silvestres, las cuales proveen alimentos y refugio para los urogallos chicos de la pradera.

Pero tal vez el trabajo más importante en SPER está relacionado con los forrajes complementarios.

"En nuestra región, casi todo los productores tienen de dos a cuatro tipos diferentes de forraje disponible", dice Gillen. "Tomamos todo estos tipos y subtipos y los integramos en un sistema completo de forraje, de todo el año, que perfecciona sus ventajas mientras minimizando sus desventajas". Los forrajes que los científicos están investigando incluyen pradera nativa, trigo de invierno, el césped Sudan, adropogón 'Old World', y 'wheatgrasses'.

"Ningún forraje único puede proveer los requisitos alimenticios del ganado vacuno que se apacientan por más de pocos meses durante el año", dice Sims. "Con una combinación de tipos diferentes de forrajes en un sistema de forraje, podemos aumentar la cantidad de tiempo durante el año cuando la calidad y cantidad de forraje serán suficientemente altas para sostener aumentos eficaces de carne de res".

"El significado es que hemos provisto a los cultivadores lo que ellos necesitan para doblar su producción del ganado y ganancias netas en una base por acre", dice Gillen.

El paisaje hermoso de SPER sirve como un sitio de prueba del mundo real para las investigaciones realizadas por los científicos situados en Woodward.

"Es una ubicación ideal para probar nuestro germen plasma de forraje", Gillen dice. "Es una situación única porque nos permite a soltar céspedes que no fueron solamente probados en lotes pequeños. La pradera es un tesoro nacional que nos permite a desarrollar germen plasma y prácticos de manejo basados en condiciones reales. Lo ayúdanos a apoyar los ecosistemas intrincados de las praderas sureñas y la gente que las utilizan". Por Luis Pons, ARS.

La versión en inglés de "Una pradera es un "hogar" para las investigaciones sobre el forraje" ("Range That's a Home to Forage Research") fue publicada en la revista 'Agricultural Research' de junio 2005.

Última Modificación: 6/1/2005